Una fiscalización no tiene por qué ser una crisis. La mayoría de los problemas aparecen porque la información no está ordenada cuando SUNAT la pide, no porque exista un error de fondo.
1. Ten tus libros y registros al día
Los registros de compras y ventas y los libros electrónicos deben coincidir con tus declaraciones mensuales. Las diferencias entre lo declarado y lo registrado son lo primero que se revisa.
2. Sustenta cada gasto
Para que un gasto sea deducible no basta con el comprobante: debe estar relacionado con el negocio y contar con documentos que prueben que la operación ocurrió, como contratos, guías, órdenes de compra o correos.
3. Revisa tus medios de pago
Ciertos pagos deben hacerse a través del sistema financiero para que el gasto y el crédito fiscal sean aceptados.
4. Concilia antes de declarar
Cruza tus ventas con tus cobranzas, tus compras con tus pagos y tus saldos contables con tus estados de cuenta.
5. Responde dentro del plazo
Cada requerimiento indica qué documentos se piden y en qué plazo. Si necesitas más tiempo, solicita una prórroga a tiempo y con sustento.
6. Ordena un expediente por periodo
Tener comprobantes, contratos y conciliaciones agrupados por mes reduce el tiempo de respuesta y el riesgo de reparos.
En ACOTEM hacemos diagnósticos tributarios preventivos y acompañamos a las empresas durante fiscalizaciones. Si recibiste un requerimiento, conversemos.
